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México, DF, a 18 de marzo de 2010
Juan Rulfo, Nonoalco y sus Alrededores, exposición fotográfica que muestra la esencia ferroviaria y sus trabajadores
La primera mitad del siglo XX fue determinante en la vida de Juan Rulfo, no sólo porque escribió y publicó sus libros El Llano en llamas y Pedro Páramo, sino también porque emprendió proyectos fotográficos en los ámbitos de la danza, el cine, la etnografía, la geografía, la arquitectura y los ferrocarriles, recopilados en una edición del Instituto Nacional de Bellas Artes de 1980. En la década de los 50 empezó su participación en el medio cinematográfico con la culminación del guión El gallo de oro en 1958 y unos años más tarde, alguna de su producción fotográfica fue expuesta en Guadalajara.
Las referencias ferroviarias en la obra de Rulfo aparecen sesgadas en su obra literaria. En el cuento Paso del Norte, escrito durante su primer período como becario del Centro Mexicano de Escritores (1952-1953), introdujo un breve pasaje de referencia a la estación ferroviaria de Nonoalco. El protagonista pasa por la Ciudad de México en camino hacia Ciudad Juárez, para buscar trabajo como cargador de los ferrocarriles en Nonoalco. Posteriormente Rulfo decidió suprimir esas líneas, para dejar indeterminado el nombre de la ciudad en hizo escala el protagonista.
Sin embargo, este dato es un testimonio valioso sobre el interés que el escritor tenía por Nonoalco, tema de la exposición fotográfica Juan Rulfo. Nonoalco y sus alrededores, que será inaugurada el próximo jueves 25 de marzo a las 17:00 horas en el Museo de los Ferrocarrileros (Alberto Herrera s/n, col. Aragón La Villa)
Por testimonio de la crítica de arte Raquel Tibol se sabe que José Luis Martínez, funcionario de los Ferrocarriles Nacionales en 1956, conoció el interés de Rulfo por realizar un estudio fotográfico de la zona ferrocarrilera de Nonoalco y le abrió la posibilidad de hacerlo. La intención final de ambos pudo ser la publicación de esas fotos en la revista Ferronales (donde se publicaron en marzo de 1957, tres cuentos de El Llano en llamas), pero el proyecto no llegó a concretarse. Hasta 1990 se dieron a conocer estas gráficas en una exposición realizada en la antigua terminal de Buenavista, la misma que ahora se ofrece a los visitantes del Museo de los Ferrocarrileros.
Las 62 fotografías expuestas retratan a los habitantes que circundaban las vías del tren, en asentamientos endebles que todavía persisten y que en otros tiempos permitían a sus moradores vivir cerca de su fuente de trabajo como vendedores, mecánicos y otros oficios. Los registros fotográficos de Rulfo permiten ver el lado humano de la antigua estación, a los trabajadores que durante muchos años mantuvieron vigente al sistema de transporte más eficiente, seguro y económico que potenciaba la vitalidad de muchas poblaciones del territorio nacional, abandonadas a raíz de la privatización.
A lo largo de su vida, Rulfo combinó la labor de escritor y fotógrafo. El México que retrató revela un panorama inquietante, al igual que lo hace su obra narrativa. Sus fotos denotan más a un aficionado, que un experto en el arte fotográfico, lo que no demerita su trabajo.
Nacho López, en su artículo El fotógrafo Juan Rulfo, dice a propósito de esta conjunción artística "con una simple mirada, y quizá sin explicárselo, mucha gente ha sentido ese profundo paralelismo; y sin conocer sus libros, desconectando cualquier relación, las fotos de Rulfo se sostienen por sí mismas. No creo que Rulfo se hubiera propuesto buscar analogías; simplemente su sensibilidad de artista conformó una visión poética y dolorosa del ámbito rural. Sus fotos connotan lecturas que producen metáforas muy ligadas a sus constantes literarias como la aridez, paredes agrietadas, atmósferas opresivas, soledades y ecos en las lejanías"
La opinión de otros reconocidos fotógrafos es unánime. Para Manuel Álvarez Bravo, el trabajo fotográfico de Rulfo es paralelo a su obra literaria, refleja “el dramatismo propio del país, pero sin los prejuicios y las convicciones técnicas y estéticas que corresponden al oficio". Lola Álvarez Bravo, por su parte señala que la fotografía de Rulfo "es una expresión auténtica del campo, nuestra raza y tradiciones".
Pedro Meyer dice que es "reflejo de la capacidad de ver al pueblo mexicano con la magia que Rulfo siempre planteó". Mariana Yampolsky añade, es "lo que más le emocionaba: retratar sus andanzas por el mundo indígena y sus pasos por ese sector del país que no es del todo conocido". Rulfo, señala Raquel Tibol, "conoce al sujeto, al paisaje, la barda, la pared y las actitudes de la gente como esencia del pueblo de México". Finalmente, Jorge Alberto Manrique destaca "la capacidad (que Rulfo tuvo) de advertir lo insólito en lo común y corriente. Es descubrir otra realidad, en la realidad sensible".
Juan Rulfo. Nonoalco y sus alrededores se exhibe hasta el 31 de julio en la antigua estación ferroviaria de La Villa, hoy Museo de los Ferrocarrileros, ubicado en Alberto Herrera s/n, col. Aragón La Villa, delegación Gustavo A. Madero. El horario del museo es de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 hrs. Además, todos los sábados del mes, a las 16:00 horas, se presentan distintos filmes latinoamericanos dentro del ciclo anual de Cine Latinoamericano, realizado en el marco de la designación de la Ciudad de México, Capital Iberoamericana de la Cultura 2010.
El próximo martes 23 de marzo se realizarán entrevistas en el Museo de los Ferrocarrileros para los medios de comunicación. De 11:00 a 13:00 horas estarán presentes en el recinto el Arq. Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo y el Mtro. Salvador Zarco Flores, director del Museo de los Ferrocarrileros. Para agendar cita comunicarse al 55214334 o al correo Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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