Discurso Elena Cepeda de León
Inauguración de la exposición RaÃces de Rivelino
Plaza Tolsá, Museo Nacional de Arte
Buenas tardes
La obra monumental RaÃces, creada por Rivelino, que hoy inauguramos, nos propone realizar una mirada hacia el origen de nuestra identidad cultural, partir de dos conceptos necesarios para la reflexión histórica; innovación y memoria.
Además nos permite acercar la excelencia del arte a todos los ciudadanos; hacer un arte más accesible, más abierto a la sociedad, a las personas. Abierto, por tanto, a sus inquietudes contemporáneas.
Este trabajo se inserta en la corriente artÃstica de la instalación e intervención pública que ha creado nuevos modelos con materias novedosas que multiplican su capacidad de expresión, con la intención y el deseo profundo para que el espectador indague en sus propuestas plásticas.
Como decÃa Aristóteles, la sustancia de una silla no es la madera de la que está hecha, sino el hecho de que sirve para sentarse. Del mismo modo, el sentido de la obra de arte contemporánea ha de recorrerse, porque su sentido radica en experimentar, en proponer.
RaÃces, obra de Rivelino, camina en ese sentido, con una instalación artÃstica, múltiple y simultánea que comprende la intervención en espacios externos y fachadas de 14 sitios concentrados principalmente en el Centro Histórico, por medio de una gran raÃz de mil 200 metros de largo que brota imaginariamente de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y, conectada intermitentemente por grandes tallos, se extiende de forma ondulante y arbotante por las plazas y edificios emblemáticos de la historia de la ciudad.
RaÃces, uniendo Ãconos arquitectónicos de nuestra historia, nos plantea una premisa: comunicar a los habitantes de la Ciudad de México que somos depositarios y responsables de un enorme patrimonio cultural que nos proporciona identidad, que nos transmite una imagen de la cultura como lugar de encuentro de muy diversas relaciones históricas, como un espacio de diálogo para un sociedad que necesita lÃneas de entendimiento y cooperación.
Para lograr que este proyecto germinará, se requirió el trabajo conjunto y decidido del Gobierno de la Ciudad de México, la SecretarÃa de Cultura del Distrito Federal, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia, la Universidad Nacional Autónoma de México, museos privados, el Estudio Rivelino, asà como el apoyo de empresas privadas, a todos ellos muchas gracias por su apoyo.
Concluyo: me siento orgullosa de trabajar en un gobierno que durante cinco años ha entendido a la Cultura como un derecho ciudadano, que la promociona  como un servicio público a los capitalinos y a los creadores. Â
Agradezco la confianza al jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, por permitirme formar parte de un proyecto que entiende a la Cultura como un bien social que hay que ofrecer y repartir.Â
Un gobierno que propicia que al arte contemporáneo salga a campo abierto, a enfrentarse al juicio y a la crÃtica de la sociedad, de los medios de comunicación, en condiciones también nuevas y diferentes. Â
Gracias Marcelo Ebrard por tu decidido apoyo para que todo esto sea posible.
Muchas gracias a todos.